...hace ya mucho que terminé esas 200 páginas y no volveré a hablar de ellas. A pesar de ello siempre siento que en la vida me falta un trecho para ser feliz y por lo tanto, el nombre del blog me viene siempre como anillo al dedo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

las cosas buenas de la vida.

Llevaba tanto tiempo siguiendo un ritmo frenético que me olvidé de que la vida se puede disfrutar poquito a poco.
Escribo, sí, pero "despacito y con buena letra" que decía mi padre.
Vivo, mucho.
Sueño, demasiado.
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No hay nada mejor que una buena paella valenciana en un día soleado para quitar el hambre de raíz.
En mi casa se ha hecho siempre de un modo muy sencillo, arroz, pollo, conejo, y bajocas, un poco de tomate triturado, azafrán y mucho amor de madre.
Y no entraré en polémicas sobre lo que lleva o no lleva la paella valenciana...porque para aberraciones, las que ya he visto fuera de España.
Por estos lares algunos le ponen albóndigas, o cebolla, o pimiento, o la hacen mixta..así que, cada cual que sea feliz con su receta que yo no soy quien para decir si es más o menos auténtica, si llevan toda la vida haciéndola así.
Y como dice siempre mi madre, "Niña, antes la paella se hacía con lo que había en casa, que había verduras, con verduras, que había conejo, con conejo, que había pescado, con pescado, pero cebolla!?".

    Ojo: que lo rojo no es pimiento, es tomate.

Me disculpo por mis ausencias y por haberos visitado poco. Entre el mar, las páginas y la familia se me escapan los días. Prometo que me pasaré a leeros.

domingo, 12 de mayo de 2013

por eso uso las escaleras.

Ese beso en el ascensor fue tan real que a día de hoy 
no consigo recordar si lo soñé o me lo diste de verdad.

miércoles, 8 de mayo de 2013

mi abuelo.

La relación con mi abuelo no ha sido siempre buena, sobretodo en mi época adolescente, cuando yo hacía todo lo contrario que él me decía sólo por llevarle la contraria.
Siempre hemos chocado en política y religión pero los años nos han hecho a los dos más tolerantes. 
Bueno, a él le han hecho más fanático pero la diferencia es que ahora se lo queda para él y no critica a los demás porque no compartan su opinión. 
Aunque siempre intente convencerme. 
Ahora yo le escucho con cariño.
Cuando me ve llegar se le ilumina la cara. 
Tiene 93 años y se levanta a las 6 de mañana para rezar. 
Él dice que reza por mí, por mis amigos, por mi jefes y por todas las personas que me rodean. 
Nunca ha usado el despertador porque antes de dormir "Reza a las almas despertadoras, para que le despierten cuando sea hora" y se levanta siempre puntual.
Dos veces al día sale con su tacatá a pasear y de vez en cuando se para y ejercita los brazos y las piernas.
Todos los días repite lo mismo, haga frío o calor.
Come como una lima, con un vasito de vino y pan hasta con la fruta.
Por la mañana ve la misa en la tele y por las tardes va a la iglesia, a misa otra vez.
Sus hijos toman más pastillas para los males que él.
Y está orgulloso de mí.

Si la Fe es lo que le mantiene con esperanza, quién soy yo para criticarle.
Verle con esa fuerza me da ganas de pegarme un par de bofetones por rendirme tan fácilmente con tantas cosas.

Si él puede, yo también.